Qué hace tu mente cuándo le das margen, espacio? Mírala, mírala de reojo como te observa, parece que te está retando, cuál va a ser la próxima mentira, ¿en qué momento te va a decir lo que eres y en realidad no eres, lo que pasará y al final nunca pasa, lo qué todo el mundo piensa de ti y nadie pierde ese tiempo...? ¿qué momento busca el raposo para atacar? el mejor, aquel desprovisto de mirones, desprovisto de respuesta... el mejor momento para un ataque certero: la soledad de la noche...
La mente es como ese zorro nocturno que no arriesga en absoluto para saciar su hambre de día, prefiere aguantar lo que haga falta con tal de que la noche le ofrezca la facilidad de una batalla rápida y efectiva, desprovista de miedo. La mente busca que estés solo, allí se va para lanzar sus ofensivas; muy dañinas para unos e inútiles solo para aquellos que no creen ser su propia mente.
¿Cuántas veces te has machacado por algo que ni si quiera ha sucedido?, Mírala de reojo, porque muchísimas de las aventuras que se ha creado no tienen ninguna veracidad, ¿serán pequeños traumas que alimentan historias sin sentido? no sé, pero siempre vuelve...ella, la mente, a ocupar los momentos que no tienen porque ser ocupados, a impedir que el silencio se exprese y que cada momento sea como es.
En mi caso, cuánto más la miro de reojo más embustera es, y cuánto más la descubro en sus intentos por minar, más tranquilo y convencido me siento de que soy mucho más de lo que la mente me dice. Que c...! despierta! es imposible ser lo que ella dice si cada parlanchinería nunca se demuestra, en contadas ocasiones jugué a la ruleta al número correcto, pocas veces pude afirmar ¡Tenía razón! ¡me lo temía! o , el clásico, ¡se veía venir!, pero no voy a vender mi bienestar a intentar acertar al par o impar, al rojo o negro. El tiempo que gasto en temer que eso suceda, en verlo venir o en darle la pole position a mi razón, es tiempo que gasto en vivir.
Por eso la miro de reojo, porque la única y absoluta verdad ya está sucediendo, el resto solo impide que la veas.
Saludos desde un instante sin atención.