Google+ Avispero de Mente: En un secador de manos

domingo, 17 de marzo de 2013

En un secador de manos

Siembre he visto con cierta extrañeza los secadores de manos de los baños públicos y lo poco que son utilizados. No se si por costumbre, porque nadie tenemos uno en casa o qué se yo, la gente no hace uso de el y se tira directo al papel a secarse o a las típicas sacudidas, en busca luego de una espalda a la que mostrar "afecto".

En mi caso es sencillo y refleja un modo de actuar bastante común en el día a día. No utilizo el secador de manos porque me exige paciencia y, no sé vosotros pero yo tengo poca. Así que prefiero hacer uso de papel, frotar y tirar. Ahora lo veo con otros ojos (como el desconocido que se ofrece para ayudarte) y, menudo descubrimiento, he tomado la decisión de utilizar el secador y es un auténtico ejercicio de disfrute sin mas. No sólo eso, además de secarte las manos, no las maltratas, te quedan calentitas, muy suaves, nada que ver con el rugoso papel.

Pensé entonces, de qué va todo esto? De qué va la vida? De disfrutar no? Qué motivo hay para evitar ciertos placeres al alcance de la mano, nunca mejor dicho. En realidad, el único motivo que tenía para no disfrutar de un secador de manos es la prisa, instaurada en mi código de barras y que continuamente me indicaba el siguiente sitio al que llegar.

Así pues, ahora cuando voy al baño busco el secador de manos para disfrutar de su servicio sin pensar lo que hay fuera del baño, solo en caso extremos, pongamos que pierdo el tren, decido no disfrutar.

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