Google+ Avispero de Mente: marzo 2013

martes, 19 de marzo de 2013

Observando Avispas

Recojo y transmito unas palabras encontradas en no recuerdo dónde:

Lo único que hay que aprender es a observar. 

 ¡Observa! Observa cada acto que realizas. Observa todos los deseos que toman posesión de ti. Observa incluso los pequeños gestos: caminando, hablando, comiendo, tomando un baño. Sigue observándolo todo. Deja que cualquier cosa sea una oportunidad para observar. 

 Y al observar surge la claridad. ¿Por qué surge la claridad cuando observas? porque cuanto más observador seas, menos te precipitarás. Te vuelves más delicado. Según vayas observando, tu mente charlatana parloteará menos porque esa energía se convertirá en observación; es la misma energía.

domingo, 17 de marzo de 2013

En un secador de manos

Siembre he visto con cierta extrañeza los secadores de manos de los baños públicos y lo poco que son utilizados. No se si por costumbre, porque nadie tenemos uno en casa o qué se yo, la gente no hace uso de el y se tira directo al papel a secarse o a las típicas sacudidas, en busca luego de una espalda a la que mostrar "afecto".

En mi caso es sencillo y refleja un modo de actuar bastante común en el día a día. No utilizo el secador de manos porque me exige paciencia y, no sé vosotros pero yo tengo poca. Así que prefiero hacer uso de papel, frotar y tirar. Ahora lo veo con otros ojos (como el desconocido que se ofrece para ayudarte) y, menudo descubrimiento, he tomado la decisión de utilizar el secador y es un auténtico ejercicio de disfrute sin mas. No sólo eso, además de secarte las manos, no las maltratas, te quedan calentitas, muy suaves, nada que ver con el rugoso papel.

Pensé entonces, de qué va todo esto? De qué va la vida? De disfrutar no? Qué motivo hay para evitar ciertos placeres al alcance de la mano, nunca mejor dicho. En realidad, el único motivo que tenía para no disfrutar de un secador de manos es la prisa, instaurada en mi código de barras y que continuamente me indicaba el siguiente sitio al que llegar.

Así pues, ahora cuando voy al baño busco el secador de manos para disfrutar de su servicio sin pensar lo que hay fuera del baño, solo en caso extremos, pongamos que pierdo el tren, decido no disfrutar.

sábado, 9 de marzo de 2013

Avispas de diversos colores

¿Tienen poder los pensamientos? ¿la connotación del pensamiento influye directamente en nuestras emociones? Podemos comenzar con un ejemplo, imaginemos una persona que se quiere muy poco y continuamente se menosprecia, los pensamientos que esa persona continuamente reproduce son del tipo: "no valgo nada", "todo lo hago mal", "esa persona me mira fijamente porque soy horrible", "nunca demostraré nada, soy incapaz de hacer nada bien", etc. Estos pensamientos, sin duda, afectan negativamente a nuestras emociones. Habría que discutir en qué grado, de esta manera, personas con los mismos pensamientos reaccionan emotivamente de manera diferente, unos con rabia, otros con tristeza, otros con depresión, etc. Algunas personas pueden continuar perfectamente su vida con esta mentalidad otros se deprimen llegando al aislamiento social o a un profundo miedo para embarcarse en proyectos. 


Si las personas reaccionan de manera diferente ¿qué hay de verdad en esos pensamientos? si fuéramos un ordenador, el fallo de un archivo reportaría el mismo error en cualquier máquina, de la misma manera que un virus respiratorio afecta y se manifiesta de similar forma entre los seres vivos con pequeñas variaciones. 


Entonces ¿Podemos decir que esos pensamientos son reales? Tu mismo como lector ¿Puedes pensar algo que no te afecte en absoluto? por ejemplo "soy mala persona" , si este pensamiento no te afecta es porque has pensado algo con lo que no estás identificado, algo que no es real pero objetivamente tu mente lo ha reproducido. Has elegido ese pensamiento por un momento y lo abandonarás inmediatamente. No tiene sentido.

Deberíamos , por tanto, desidentificarnos con todo pensamiento dañino ya que es fruto de nuestra imaginación, de nuestra exageración. Siempre, fruto de nuestra ansia por conquistar mañana o por remediar el pasado, reproducimos continuamente pensamientos irreales, que no existen y, lo peor de todo, nos los creemos, nos hacemos parte de ellos y sufrimos emocionalmente. Ocultamos de esta manera los sentimientos, hundidos bajo un torbellino de mezquindades fundamentadas lejos de lo más importante, este momento.

Muchos conoceréis la metáfora del mar, la cual se fundamente en que independientemente del oleaje que le afecta sus profundidades se mantienen serenas. Lo mismo pasa con las montañas, pueden sufrir incendios devastadores pero su núcleo no varía. Y así, innumerables ejemplos que la naturaleza nos muestra. La inmensa mayoría de las personas funcionan totalmente al revés , el oleaje (los pensamientos) afectan a todo su ser y , por tanto, es imposible mantener un mínimo nivel de tranquilidad y bienestar, ingredientes indispensables para la felicidad.

Nunca está demás reírnos de nuestra mente, de nuestros pensamientos. ¡hey, ya estás otra vez ahí? yo no quiero elegir sufrir, vete! Podemos utilizar el poder de la atención para desviar pensamientos que no nos hacen bien y disminuir así la inútil obsesión humana por querer solucionarlo todo mediante el pensar.


martes, 5 de marzo de 2013

Una Fábrica de Avispas

De pequeños fabricamos nuestro avispero. Ya en la escuela nos inculcaron que había que reflexionar sobre lo que habíamos hecho mal pero nunca sobre lo bueno. Lo que hacíamos bien era lo normal, lo esperado por todos y tendría su recompensa, casi siempre material. Alguien nos iba a invitar a reflexionar sobre lo bien hecho? o solo recibíamos el aplauso inmediato. Pero nuestra mente si reflexionaba por su cuenta, si, aquí entra en juego una reflexión que sirve a todo el engranaje para su propio lucro y que también, lógicamente, le sirve a la sociedad para desarrollarse " cuanto mejor lo haga mayores serán mis ganancias, materiales e inmateriales".

- cuanto mejor sea lograré el paraíso prometido y me libraré del pecado
- cuanto mejor sea al alcanzaré la gloria construiré mi propio imperio
- cuanto mejor sea tendré todo lo que quiera, seré un Dios
- etc

Así pues, pasan los años y nos pasamos la vida reflexionado sobre nuestras diabluras, confesando nuestros pecados y observando en la tele, como "irrealidad paralela", que nunca llegaremos a ser tan felices como ellos.

Parece que las mentes disfuncionales se fabrican fácilmente. No será que desde pequeños construimos con mucha ayuda y esmero un buen avispero repleto de pensamientos horribles (para un niño) y que serán el espejo de fracasados, locos, deprimidos, obsesivos, drogadictos...

Por donde empezamos, será el modelo educativo? La familia? Las religiones? El mercado? Parece que todos siembran su granito de arena, unos con su mejor voluntad otros no tanto, para que todos tengamos la felicidad allá a lo lejos y alcanzarla,amigo, te costará la vida.

Por eso es importante reconocer nuestra propia mente como problemática e intentar reorientarla. Ya no somos lo que pensamos, nuestra principal arma no es la mente, Descartes se equivocaba, podemos quitarle el protagonismo a nuestro avispero y cedérselo a nuestra atención.