Google+ Avispero de Mente: febrero 2013

jueves, 28 de febrero de 2013

Qué hacer cuando vienen las avispas

Pasos para evitar el sufrimiento en el dialogo interno:

1 - qué noto en mi cuerpo. Observación de nuestro cuerpo
2 - qué estoy sintiendo. Ponerle nombre
3 - qué me estoy diciendo para sentirme asi. Observa el pensamiento
4 - qué exageraciones hay, casi todas son exageraciones

Segundo salto:

1 - qué me podría decir ahora para sentirme mejor
2 - qué empiezo a sentir. Menos tensión? Menos tristeza?
3 - qué noto en el cuerpo. Relajación? Cabeza mas despejada? Cuello...
4 - cuál es el paso que tengo que dar, dalo.

Cuando notes una emoción tóxica reconoce el daño que te estas haciendo sigue estos consejos y verás quién domina a quien en relación a nosotros mismos.

martes, 26 de febrero de 2013

Vivir en el Ahora

Simpático vídeo que nos explica de una manera sencilla lo que quieren decir muchas de las enseñanzas orientales. Sencillo de entender difícil de vivenciar.


domingo, 24 de febrero de 2013

Avispas por todas partes - El poder de la Atención

En el siguiente vídeo Adyashanti nos muestra que es posible atender sin pensamientos. En nuestras vidas hay un exceso de pensamiento innecesario y repetitivo.


viernes, 22 de febrero de 2013

Krishnamurti - El Miedo

Tremenda reflexión sobre el miedo:


Krishnamurti: ¿Qué entendemos por miedo? ¿Miedo de qué? Hay diversos tipos de miedo, y no necesitamos analizar cada uno. Pero podemos ver que el miedo surge cuando nuestra comprensión de la vida de relación no es completa. Relaciones existen no sólo entre personas sino entre nosotros y la naturaleza, entre nosotros y los bienes, entre nosotros y las ideas; y mientras esas relaciones no sean plenamente comprendidas, tiene que haber miedo. La vida es convivencia. Ser es estar relacionado, y sin relaciones no hay vida. Nada puede existir en el aislamiento; y mientras la mente busque aislamiento tiene que haber miedo. El miedo, pues, no es una abstracción; sólo existe con relación a algo.

La pregunta es: “¿Cómo librarse del miedo?” En primer término, cualquier cosa que sea vencida tiene que ser subyugada una y otra vez. No es posible vencer, sobreponerse a un problema; el problema puede ser comprendido, no vencido. Esos son dos procesos completamente diferentes; y el proceso de vencer conduce a mayor confusión, a mayor miedo. Resistir, dominar, batallar con un problema, o erigir contra él una defensa, es sólo crear mayor conflicto. Si en lugar de ello podemos comprender el miedo, penetrarlo plenamente paso a paso, explorar todo su contenido, el miedo jamás volverá en forma alguna.

Como ya lo dije, el miedo no es una abstracción; sólo existe en relación a algo. ¿Y qué entendemos por miedo? Al final de cuentas, tenemos miedo de no ser, de no llegar a ser algo. ¿No es así? Ahora bien, cuando existe el miedo de no ser, de no progresar, o el miedo a lo desconocido, a la muerte, ¿puede ese miedo ser vencido por una determinación, por una conclusión, por alguna opción? Es evidente que no. La mera supresión, sublimación o substitución crea mayor resistencia, ¿verdad? El miedo no puede, pues, ser vencido mediante forma alguna de disciplina, de resistencia. Este hecho tiene que ser claramente percibido, sentido y experimentado; el miedo no puede ser vencido por ninguna forma de defensa o de resistencia. Tampoco puede uno librarse del miedo buscando una respuesta, o por medio de una simple explicación intelectual o verbal.

Ahora bien: ¿de qué tenemos miedo? ¿Tenemos miedo de un hecho o de una idea acerca del hecho? ¿Tenemos miedo de la cosa, tal como es, o tenemos miedo de lo que creemos que es? Tomemos la muerte como ejemplo. ¿Tenemos miedo del hecho de la muerte o de la idea de la muerte? El hecho es una cosa, y la idea acerca del hecho es otra. ¿Tengo miedo de la palabra “muerte” o del hecho en sí? Como tengo miedo del vocablo, de la idea, nunca encaro, nunca comprendo el hecho, no estoy jamás en relación directa con el hecho. Es tan sólo cuando estoy en completa comunión con el hecho, que el miedo no existe. Mas si no estoy en comunión con el hecho, entonces tengo miedo; y no hay comunión alguna con el hecho mientras yo tenga una idea, una opinión, una teoría, acerca del hecho. Tengo que ver con toda claridad. Si tengo miedo de la palabra, de la idea o del hecho. Si estoy cara a cara con el hecho, nada hay que comprender al respecto: el hecho está ahí, y puedo habérmelas con él. Mas si me da miedo la palabra, tengo que entenderla, penetrar todo el proceso de lo que implica la palabra, el término.

Por ejemplo: uno tiene miedo de la soledad, miedo del dolor y de la angustia de estar solo. Ese miedo, por cierto, existe porque uno nunca ha considerado realmente la soledad, nunca ha estado en completa comunión con ella. En cuanto uno se abre completamente al hecho de la soledad, puede comprender lo que ella es; pero uno tiene una idea, una opinión acerca de ella, basada en un conocimiento previo; y es esa idea, esa opinión, ese conocimiento previo acerca del hecho, que crea el miedo. El miedo, pues, es evidentemente el resultado de poner nombre, de aplicar un término, de proyectar un símbolo que representa el hecho; es decir, el miedo no es independiente de la palabra, del término.

Tengo una reacción, supongamos, ante la soledad: digo que me da miedo no ser nada. ¿Tengo miedo del hecho en sí, o ese miedo se despierta porque tengo un conocimiento previo del hecho? Ese conocimiento es la palabra, el símbolo, la imagen. ¿Cómo puede haber miedo de un hecho? Cuando estoy frente a frente a un hecho, en directa comunión con él, puedo mirarlo, observarlo; no hay, por lo tanto, miedo del hecho. Lo que causa miedo es mi aprensión acerca del hecho, de lo que el hecho pudiera ser o hacer.

Es, pues, mi opinión, mi idea, mi conocimiento respecto del hecho, lo que origina el miedo. Mientras demos más importancia a la palabra que al hecho, mientras al hecho se le dé un nombre y con ello se lo identifique o condene, mientras el pensamiento juzgue el hecho como observador, tiene que haber miedo. El pensamiento es producto del pasado y sólo puede existir gracias a las palabras, nombres, a los símbolos, a las imágenes, y mientras el pensamiento considere o traduzca el hecho, tiene que existir el miedo.

Es, pues, la mente la que crea el miedo, siendo la mente el proceso de pensar. El pensar es “verbalización”. No podéis pensar sin palabras, sin símbolos, sin imágenes. Esas imágenes, que son los prejuicios, el conocimiento previo, las aprensiones de la mente, se proyectan sobre el hecho, y de ahí surge el miedo. Sólo se está libre del miedo cuando la mente es capaz de considerar el hecho sin interpretarlo, sin ponerle un nombre, un rótulo. Esto es sumamente difícil, porque los sentimientos, las reacciones, las ansiedades que tenemos, son prontamente identificados por la mente y reciben un nombre. El sentimiento de los celos es identificado por esa palabra. Ahora bien: ¿es posible no identificar un sentimiento, captar ese sentimiento sin ponerle nombre? Es el poner nombre al sentimiento lo que le da continuidad, lo que le infunde vigor. No bien dais un nombre a eso que llamáis miedo, lo fortalecéis; mas si podéis captar ese sentimiento sin denominarlo, veréis que él se debilita. Por consiguiente, si uno quiere estar completamente libre del miedo, es esencial que entienda todo el proceso de denominar, de proyectar símbolos, de dar nombres a los hechos. Es decir, el estar libre del miedo sólo es posible habiendo conocimiento propio. El conocimiento propio es el comienzo de la sabiduría, y ésta es el fin del miedo.

Mi avispero lleno de cosas



¿Alguna vez has tenido una relación con un objeto?, te has casado con el,  le has prometido amor eterno, te has acostado con el, has sufrido su abandono, su perdida, su deterioro, lo has remplazado por otro mejor?.

Este tipo de situaciones no resultan muy extrañas, verdad? la ostentación está a la orden del día y es causante de mucha felicidad, pero únicamente felicidad inmediata y momentánea , pensemos...: teniendo un lujoso coche, una familia perfecta, una vivienda vacacional de grandes dimensiones para que quiero ser una persona integra, honrada, generosa... es necesario? Pero, qué sucede cuando te acostumbras a tu coche lujoso? a tu yate? dónde está el siguiente objeto? busca! busca! busca!

Este sería el clásico ejemplo de ser humano perdido en su avispero ya sea viviendo entre el pasado de sus posesiones y/u obsesiones y el futuro de sus pretensiones. Es decir, el perfecto loco! imagínate un día dentro de su cabeza. 

 Por otro lado están los cuerdos, aquellos cuyas emociones no están determinadas por una o varias cosas . Este "animal en extinción" tiende a valorar la compañía sea cual sea el motivo de reunión, empatiza con las personas que sufren y los objetos no son más que herramientas para sacarles partido en un momento determinado sin darle protagonismo alguno, ya que sus cualidades como persona están muy por encima de aquello que posee.

Habría alguna manera de desindentificarse con los objetos, ¿cómo? pero si llevamos desde que tenemos uso de razón almacenando, acumulando, destrozando, reemplazando  regalando, recibiendo objetos tras objetos. Es una locura pensada para mantener el negocio de nuestro mundo, con el que se mueven las personas, con el que trabajamos, con el que nos obsesionamos, etc. En realidad mucha gente vive de la manera en que, sólo utiliza lo que necesita para lograr lo básico , ni más ni menos, sin comodidades, y esto en qué consiste? qué es realmente lo básico? tres cosas "techo" , "alimento" y "salud". El resto es fruto de una serie de mensajes incesantes y cargados de intencionalidad para que llenemos nuestras "vacías vidas" de un montón de recursos que nos harán "felices", por el momento. Así que , valorando desde una perspectiva real lo que somos y tenemos ahora partimos de una situación emocional muy aventajada del resto.

Es tan sencillo como analizar la publicidad actual. y, si no tienes una visión externa y crítica de lo que sucede en esos anuncios, estás siendo vilmente alienado y tarde o temprano no serás nadie si no tienes este u otro cacharro. Además  por otra parte, disponemos de información sobre qué es la infelicidad según nos muestran, niños pasando hambre, vagabundos, ... todo lo necesario para que nuestra felicidad y ostentación tenga un buen motivo para subsistir. 

El principio más importante del Budismo es conseguir no desear, porque el deseo genera un tiempo de frustración evidente , y es el principio fundamental de la infelicidad.

Quizá no sea necesario llegar a no desear nada, pero ante los deseos es bueno darles la justa importancia  y no llenar nuestro avispero de objetos y más objetos, que tienen una vida contada.

Estaría mejor llenar el avispero, de pensamientos dirigidos a la construcción de un mundo interior positivo y tremendamente sentimental que en una dispensa de variedades de usos contados.

Y si hablamos de llenar tu vida de objetos inmateriales, cuando objetivizamos a las personas, a las emociones fuertes, a las victorias, a las destrezas, al reconocimiento... es la misma emoción que disponer de un coche lujoso? 

jueves, 21 de febrero de 2013

Miedo Interesante o Interesado

¿A quién le interesa tanto miedo? ¿quién establece los patrones a seguir?, ciertamente inalcanzables y que son el ingrediente común para la frustración continua? Quién te ha dicho que ser rico, tener familia, cientos de títulos, etc es lo principal para ser feliz? Teniendo en cuenta que , en los últimos estudios, las personas científicamente más felices debido a su estudio cerebral coinciden con personas cercanas al budismo o técnicas orientales de meditación no se ve mucha relación entre la cantidad de cosas a tener y la sensación real de felicidad.

Veremos que sucede con la fulminante entrada de la meditación oriental en el mundo occidental, con su traducción conocida como Mindfullness en cuanto al Budismo Zen y su meditación centrada en la quietud. Sinceramente traerá consecuencias muy positivas, hoy en día cada dí, más gente medita o utiliza alguna técnica de relajación en su vida.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Un mundo nuevo, ahora - Eckhart Tolle

Es posible un nuevo mundo? está el mundo en el que vivimos enfermo? Acaso hay alguna duda?

Guerras, Corrupción, Asesinatos, Secuestros, Nacionalismos, Fanatismos ... crímenes en nombre de un país, de una religión, de un "Dios", de un paraíso  de una raza... el mundo está tremendamente enfermo, y lleva enfermo muchos años. No solo somos la única raza animal que se hace daño por razones ilógicas, en muchos casos, irreales sino que nos llevamos por delante de la misma manera la naturaleza que nos rodea, faltándole continuamente el respeto.


"Un mundo nuevo, ahora" es la obra de Eckhart Tolle más conocida tras "el Poder del Ahora". En este bestseller sobre la nueva conciencia y el poder de la presencia, Eckhart Tolle desgrana la enfermedad del ser humano, que proviene de un mal uso de la mente y de la identificación que hacemos con los procesos mentales.


Un libro ciertamente interesante ya que, a diferencia de otros libros espirituales, Eckhart no posee una intención alienadora , se percibe claramente una humildad en el texto que invita a su lectura reflexiva sin obsesionarnos por seguir ningunos pasos de transformación o iluminación vital. El señor Tolle nos explica cómo funciona nuestra mente y afecta a nuestro ser al creer que todo lo que hace nuestra mente es lo real, ya sea cuando está sumergida en el pasado o en el futuro, y que tan real es que nuestro cuerpo-dolor reacciona a través de emociones positivas/negativas.

Eckhart Tolle nos invita a una transformación personal que no conlleva seguir preceptos de ninguna religión o doctrina ya que la respuesta, como nos dice el autor, es mucho más simple que lo que nuestro ego nos puede indicar. Tan simple como que aparece espontáneamente en nuestra vida cuando, de repente, accedemos al poder del ahora y nos libramos de las ataduras del tiempo psicológico, es decir, libres del avispero de nuestra mente.



Mente y Enjambre !


Porqué nos hacemos daño? es tan fuerte el apego que sufrimos a las cosas, a las personas, a las situaciones... que la negativa a "disfrutar" de estas situaciones nos produce unas sensaciones tan destructivas que preferimos disfrutar de una vida incompleta, mejor en la comodidad de mi apego que elegir el cambio como situación de crecimiento y desarrollo.

El ser humano continuamente está en crecimiento y desarrollo, cualquier cosa, objeto, sensación, persona... que limite dicho crecimiento no será el culpable de nuestra desgracia ya que nosotros somos los responsables de elegir o no el camino que queramos.

Es cierto, que muchas veces estamos perdidos y ni si quiera sabemos dónde nos encontramos mejor , dónde estamos más a gusto o simplemente no lo estamos en ningún sitio. Podemos reconocer , en esos momentos, que quizá necesitemos estar solos y debemos romper con un compromiso importante, ¿es muy grave dicha elección? Cuantas veces hemos quedado con amigos que no vemos desde hace tiempo porque !Tengo que quedar con él/ella¡  y no !me apetece quedar¡ , es probable que la otra persona esté en la misma situación, ambos queréis recargar el apego para que no exista un total olvido.

Todas estas situaciones tienen una base común, el miedo, y también una consecuencia común , la falta de libertad.

Muchas veces nos gustaría arrancarnos la cabeza para que cesara el destructivo devenir de pensamientos. ¿Pero no es nuestra cabeza? ¿no deberíamos elegir nuestros pensamientos? En efecto  tu decides qué pensar pero digamos que la corriente de pensamiento ha estado activa tras la niñez durante muchos años, de una manera natural y aceptada. Nos inculcaron que debemos pensar en el pasado y futuro para sobrevivir en esta sociedad, esto multiplicó la actividad de la mente de una manera inútil  digamos que no pensamos solo en lo que estamos haciendo ahora sino que añadimos pensamiento fútil e innecesario.

Cuántos de nosotros hemos estado comiendo , con la televisión encendida, y ni estamos viendo la televisión ni comiendo, estamos pensando en lo horrible del trabajo de hace unas horas o la alegría de haber visto por la calle a alguien que hacía tiempo no veías. Ambas situaciones, sin juzgarlas si son buenas o malas, son irreales.

Otra situación peculiar os puede suceder leyendo, pasáis hojas y hojas de lectura y no habéis prestado la mayor atención, debéis volver atrás para releer. En este momento tu caudal de pensamiento ha entrado en acción por encima de tu atención presente. Cierto es que , si no conocemos nuestra mente y de lo que es capaz, seguramente despertaremos de todo ese pensamiento y volveremos al libro en cuestión para forzar nuestra atención y lograr entender lo que estamos leyendo. Este sería la acción lógica de cualquier persona perdida en su tiempo psicológico pero, ¿no sería mejor observar nuestra mente, como de una herramienta se tratara? y , ¿en caso de ver un funcionamiento irreal poder despertar y retomar la actividad de concentración presente? en esto se basan muchas de las enseñanzas espirituales; observar nuestra mente alejados de ella, como si alrededor de nuestra cabeza tuviéramos un avispero, ver cómo, en qué situaciones, con qué frecuencia, cómo nos atacan las avispas y tras esto conseguir pequeñas acciones de vuelta a nuestro yo presente, a espantarlas. Quizá un buen día estemos muy lejos del enjambre.