Google+ Avispero de Mente: junio 2013

domingo, 2 de junio de 2013

Mírala de reojo

Qué hace tu mente cuándo le das margen, espacio? Mírala, mírala de reojo como te observa, parece que te está retando, cuál va a ser la próxima mentira, ¿en qué momento te va a decir lo que eres y en realidad no eres, lo que pasará y al final nunca pasa, lo qué todo el mundo piensa de ti y nadie pierde ese tiempo...? ¿qué momento busca el raposo para atacar? el mejor, aquel desprovisto de mirones, desprovisto de respuesta... el mejor momento para un ataque certero: la soledad de la noche...

La mente es como ese zorro nocturno que no arriesga en absoluto para saciar su hambre de día, prefiere aguantar lo que haga falta con tal de que la noche le ofrezca la facilidad de una batalla rápida y efectiva, desprovista de miedo. La mente busca que estés solo, allí se va para lanzar sus ofensivas; muy dañinas para unos e  inútiles solo para aquellos que no creen ser su propia mente.

¿Cuántas veces te has machacado por algo que ni si quiera ha sucedido?, Mírala de reojo, porque muchísimas de las aventuras que se ha creado no tienen ninguna veracidad, ¿serán pequeños traumas que alimentan historias sin sentido? no sé, pero siempre vuelve...ella, la mente, a ocupar los momentos que no tienen porque ser ocupados, a impedir que el silencio se exprese y que cada momento sea como es. 

En mi caso, cuánto más la miro de reojo más embustera es, y cuánto más la descubro en sus intentos por minar, más tranquilo y convencido me siento de que soy mucho más de lo que la mente me dice. Que c...! despierta! es imposible ser lo que ella dice si cada parlanchinería nunca se demuestra, en contadas ocasiones jugué a la ruleta al número correcto, pocas veces pude afirmar ¡Tenía razón! ¡me lo temía! o , el clásico, ¡se veía venir!, pero no voy a vender mi bienestar a intentar acertar al par o impar, al rojo o negro. El tiempo que gasto en temer que eso suceda, en verlo venir o en darle la pole position a mi razón, es tiempo que gasto en vivir.

Por eso la miro de reojo, porque la única y absoluta verdad ya está sucediendo, el resto solo impide que la veas.

Saludos desde un instante sin atención.

sábado, 1 de junio de 2013

Estás dentro o estás fuera

A veces no te resulta todo muy extraño? como si esto que hemos creado a nuestro alrededor ha sido una auténtica equivocación, y lo que parece comodidad es falsedad a espaldas de la sabia naturaleza?

Nacemos, salimos al exterior , partimos de un reducido espacio y se nos abre un inmenso paraíso de sensaciones, olores, colores, algo duro, menos duro, un dedo donde asirse, un objeto que morder,,, todo es novedoso y según pasan los años, el ansia por descubrir es cada vez mayor...qué sucede para que este ansia se vaya apagando?

Cuando somos niños únicamente queremos salir y cuando somos mayores pasamos la vida encerrados. Podíamos afirmar como en la película Matrix "estoy dentro"...imagino que dentro sí, pero del sistema que los Hermanos Wachowski se habían inventado. Qué gracia, salían de ese mundo hostil hacia la realidad de un complejo sistema operativo que ellos llamaban dentro y no dejaban de estar en lo que para nosotros es el exterior....continúo.

Cuándo miras el mundo como está construido parece que todo es una idea paranoica por hacinar mas personas en menos metros cuadrados, todo se construye en la altura con una intención sana de no terminar con el medio ambiente o quizá únicamente por espacio, ya no sé qué creer. Lo que está claro es que desde que nos encierran en las cuatro paredes de un colegio, de una iglesia, de un bar,... comenzamos a perder la necesidad de salir al exterior, vamos aceptando ese hacinamiento como parte de lo que nos ha tocado vivir y pocos, muy pocos, se dan cuenta que en el exterior se encuentra el contacto con las emociones más salvajes, que son las mas naturales y por tanto las más intensas y puras.

Así van pasando los años y encuentras un trabajo que, casualmente se encuentra en otras cuatro paredes con el mismo sistema de hacinamiento que el ideado cuando te metieron a estudiar montones de gilipolleces, de las cuales, muchas no han servido de nada.

Así pasan los días de las cuatro paredes del trabajo, a las cuatro paredes del bar y, por último , las cuatro paredes de casa. Llega el fin de semana y un buen plan, nos vamos al IKEA a ver cuatro paredes metidas en unas gigantescas cuatro paredes que forman, en total, un gran laberinto del que, os aseguro, no es fácil salir. La nave de Ikea se parece a cualquier vida estándar, de cajón en cajón en un inmenso armario que no es más que la vida misma.

Pasan los años y empiezas a observar que la gente camina, pero no camina para coger el autobús, ir al cajero, llevar las bolsas de la compra o ir a echar el cupón, no! parece ser que caminan por caminar...pero a mi nadie me ha programado en mi matrix para caminar por caminar!!  a mi me ha dicho siempre la tele es que estoy seguro en mi hogar con un buen sistema de alarmas , detección de cacos, detector ultrasónico y detector de pedos. Todo ello para que las cuatro paredes donde vives sean seguras y no oses en salir ahí fuera que el mundo es lo suficientemente injusto para destruirte a ti y a los que más quieres. Yo lo llamaría el síndrome albanokosovar. El mounstro del saco pero de dimensiones mundiales.

Ahora, según pasa el tiempo, empiezan a sobrar las paredes, quizá llega un momento que queremos conectar nuevamente con lo que somos, naturaleza, porque nos cansamos de vivir en la artificialidad de las construcciones humanas. Lo hemos plastificado, aglomerado, barnizado, repintado, aislado...todo. Nuestras cuatro paredes que debían parecerse a algo acogedor y lo más natural posible no es más que una ingente cantidad de cosas estériles.

La naturaleza no nos muestra estas cosas y es la más sabias de las maestras. Ahora parece que la gente, y cada vez más joven, sale al simple disfrute de caminar... algo nos hace huir. En realidad, no tenemos ninguna gana de adelantar emociones claustrofóbicas, la de la caja de pino ya llegará.

Necesito salir!