Analizando desde la distancia este modo de ser parece como que a todos nos gustaría vivir así, guau! experiencias nuevas, sensaciones, nuevas gentes, etc. Pero, parece que las personas científicamente más felices del mundo actúan de manera radicalmente contraria, por tanto, hay que estar muy despierto y muy presente para que este modo de ser trepidante no sea la pequeña jaula en la que pasar el resto de la vida.
Hay que retroceder un poco en el tiempo, hemos nacido en una sociedad hiperactiva a todas luces, comenzamos en la guardería donde lo último que hacemos es estar quietos, todo eso se estimula en casa con cientos de juguetes, de gestos, de distracciones, dibujos animados, etc... es el mundo de las nuevas sensaciones. Pasan los años y toca reflexionar, reflexionar en el colegio, con tus padres por tu comportamiento, por las notas sacadas, reflexionar sobre qué pedir a los reyes magos, sobre rezar todos los días y confesar los pecados, reflexionar sobre qué tiene el resto y tu no, y más y más reflexiones y, si a modo general, reflexionar sobre lo que se hace mal pero no sobre lo que se hace bien. Una locura ¿verdad?
Una de las enseñanzas básicas que deberían primar en las escuelas y familias de todo el mundo es la enseñanza a saber estar quieto, saber pasar el tiempo en paz sin ningún tipo de lugar al que llegar o acción que realizar. Disfrutar de la quietud que hay a nuestro alrededor, ¿has visto alguna vez un arbol deprimido por cuantos flores hacer brotar en primavera?, ¿has visto preocupado a un conejo por el águila que la noche anterior intento capturarlo? Pues despoja a los niños de tantos artilugios y dales algo gratis, que no es necesario absolutamente nada para disfrutar, déjalos que observen la naturaleza que al fin y al cabo, es el contacto más directo con la vida misma. No necesitas un carné para disfrutar de la naturaleza, ni la mayoría de edad. Tampoco se te exige un doctorado, ni amasar dinero, ni ser el más importante del mundo o ser el más sociable, no te exige sonreírle ni que estés siempre de buen humor, tampoco te obliga a nada. Solo disfrútala. ¿Cómo disfrutar de la naturaleza tal como está configurada la sociedad? Guau!
Una manera cercana de ver cómo funciona la naturaleza en nosotros es observando a nuestros parientes más cercanos, los monos. Viendo el comportamiento de un día cualquiera verás que son realmente felices porque las preocupaciones que puedan tener se resumen en las básicas para la supervivencia y que se gestionan y solucionan en el momento. ¿Cuánto sufrimiento se puede evitar si sabemos estar quietos? ¿actuar cuando hay que actuar, movidos por la fuerza interna y no por motivaciones externas?
La primera vez que me dijeron que probara a estar 30 minutos sin hacer nada, simplemente con ruido ambiente... quedé totalmente sorprendido de la velocidad a la que trabajaba mi mente y la de reacciones diversas que se producían en forma de emociones. Una auténtica bomba. Además, como el resto de mi vida, esos 30 minutos se habían convertido en una lucha para aquietar la mente, con resistencia y frustración. Cualquiera que haya leído sobre mindfullness o cualquier meditación, debe saber, algo muy básico, cualquier pensamiento que aparezca durante la meditación debe dejarse pasar, no aferrarse a él y volver al momento presente, sin resistencia ni sufrimiento, ofreciéndole una puerta de salida para regresar a lo que está sucediendo ahora, hasta que descubrí esta enseñanza meditar era un reto.
Si volvemos a ese tipo de personalidad hiperactiva. ¿Qué sucedería si un buen día decidieran parar? ¿podríamos considerarlo una adicción más? ¿qué le suceden a los deportistas de alto rendimiento cuando se retiran? ¿saben parar? ¿han tenido el suficiente contacto con la naturaleza para no estar identificados con su personaje? ¿lo ven desde fuera, desde la quietud, ven que ese personaje tiene una caducidad y lo que ellos son es tremendamente más importante?
En resumen y a dónde me gustaría llegar, debería reclamarse una educación más en contacto con la naturaleza que es lo más real que tenemos para conocer la quietud más placentera. Si aprendemos a estar quietos podremos gestionar con más fuerza nuestras acciones ya que no provienen de la necesidad de hacer mecánicamente o de manera inconsciente movido por algún condicionamiento pasado. Quizá pienses que puedas perder eficiencia o actividad, o la gente te dirá que ya no eres tan bueno o tan productivo, pero la pregunta es ¿duermes mejor? ¿se te cae el pelo? ¿bruxismo? la sociedad está construida alejada de la paz, para conseguir lo que la sociedad dice que necesitas para ser feliz, ten en cuenta que debes sufrir, debes estudiar, trabajar, meter dinero en el banco, consumir, etc etc. Pero vivir en quietud es vivir en paz, es totalmente opuesto, ¿no? pero, en definitiva, es recoger fuerza para utilizarla en los momentos que hay que utilizarla, sin hacer porque HAY que hacer sino hacer porque me apetece hacer.
¿Porque casi todos los famosos, actores, deportistas, tienen psicólogo? Por apego, el apego a las emociones que están sintiendo debido a las consecuencias de su profesión es una droga tan potente como puede ser la heroína. Cuando abandonan la fama, el deporte... aparecen las avispas, a decirnos que no podemos seguir así, a comparar continuamente y a exigirnos que el pedaleo que llevamos integrado desde pequeños frene, pero no es así, acabas de soltar las piernas pero los pedales siguen.
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