¿Tienen poder los pensamientos? ¿la connotación del pensamiento influye directamente en nuestras emociones? Podemos comenzar con un ejemplo, imaginemos una persona que se quiere muy poco y continuamente se menosprecia, los pensamientos que esa persona continuamente reproduce son del tipo: "no valgo nada", "todo lo hago mal", "esa persona me mira fijamente porque soy horrible", "nunca demostraré nada, soy incapaz de hacer nada bien", etc. Estos pensamientos, sin duda, afectan negativamente a nuestras emociones. Habría que discutir en qué grado, de esta manera, personas con los mismos pensamientos reaccionan emotivamente de manera diferente, unos con rabia, otros con tristeza, otros con depresión, etc. Algunas personas pueden continuar perfectamente su vida con esta mentalidad otros se deprimen llegando al aislamiento social o a un profundo miedo para embarcarse en proyectos.
Si las personas reaccionan de manera diferente ¿qué hay de verdad en esos pensamientos? si fuéramos un ordenador, el fallo de un archivo reportaría el mismo error en cualquier máquina, de la misma manera que un virus respiratorio afecta y se manifiesta de similar forma entre los seres vivos con pequeñas variaciones.
Entonces ¿Podemos decir que esos pensamientos son reales? Tu mismo como lector ¿Puedes pensar algo que no te afecte en absoluto? por ejemplo "soy mala persona" , si este pensamiento no te afecta es porque has pensado algo con lo que no estás identificado, algo que no es real pero objetivamente tu mente lo ha reproducido. Has elegido ese pensamiento por un momento y lo abandonarás inmediatamente. No tiene sentido.
Deberíamos , por tanto, desidentificarnos con todo pensamiento dañino ya que es fruto de nuestra imaginación, de nuestra exageración. Siempre, fruto de nuestra ansia por conquistar mañana o por remediar el pasado, reproducimos continuamente pensamientos irreales, que no existen y, lo peor de todo, nos los creemos, nos hacemos parte de ellos y sufrimos emocionalmente. Ocultamos de esta manera los sentimientos, hundidos bajo un torbellino de mezquindades fundamentadas lejos de lo más importante, este momento.
Muchos conoceréis la metáfora del mar, la cual se fundamente en que independientemente del oleaje que le afecta sus profundidades se mantienen serenas. Lo mismo pasa con las montañas, pueden sufrir incendios devastadores pero su núcleo no varía. Y así, innumerables ejemplos que la naturaleza nos muestra. La inmensa mayoría de las personas funcionan totalmente al revés , el oleaje (los pensamientos) afectan a todo su ser y , por tanto, es imposible mantener un mínimo nivel de tranquilidad y bienestar, ingredientes indispensables para la felicidad.
Nunca está demás reírnos de nuestra mente, de nuestros pensamientos. ¡hey, ya estás otra vez ahí? yo no quiero elegir sufrir, vete! Podemos utilizar el poder de la atención para desviar pensamientos que no nos hacen bien y disminuir así la inútil obsesión humana por querer solucionarlo todo mediante el pensar.
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