Quién no acepta las avispas de su cabeza como algo normal, quizá ilógico, fruto de nuestras cabezas enfermas estará continuamente escapando hacia sensaciones libres de avispas taladradoras de conciencias. Asi pues, cuanta más quietud poseas en tu vida más dificil será que una adicción te llame la atención. De hecho, no existe motivo porque ya estas llamando a la felicidad cada vez que decides centrarte en el ahora.
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